domingo, 22 de febrero de 2009

El reciclaje: la segunda vida de los residuos

Nuestros abuelos compraban con la seguridad de que las cosas iban a durar "toda la vida" y en la mayoría de las ocasiones lo conseguían. De hecho, casi todos conservamos alguna antiguüedad en perfecto uso. En casa de nuestros padres las lavadoras cumplían su función durante décadas, al igual que el frigorífico o la televisión, y rara vez se veían en la mesa servilletas de papel o vasos de plástico. El coche familiar, cuando existía, pasaba de padres a hijos antes de ser revendido a algún amigo o conocido...
En la actualidad, nuestro estilo de vida ha cambiado radicalmente. El consumo, en muchas ocasiones, se ha convertido en puro consumismo, es decir, en el deseo incontrolado de comprar bienes sin pensar si en realidad los necesitamos y si tienen una utilidad concreta y duradera. Esta "cultura del despilfarro" da lugar a la producción y acumulación de ingentes cantidades de basura que la naturaleza no puede asimilar. La mayoría de los residuos que generamos son amontonados en vertederos que se convierten en verdaderas montañas de desperdicios, produciéndose así graves problemas medioambientales tales como la emisión de sustancias tóxicas por descomposición o combustion de basuras, la creación de focos infecciosos, los malos olores, etc. De estos problemas se derivan finalmente otros más graves a gran escala: el agotamiento de los recursos naturales, la contaminación, la desertización de los suelos, el cambio climático...
En resumen, el modelo de desarrollo de nuestra civilización es insostenible. Por muchos avances que se produzcan en investigación y en la implantación de nuevas tecnologías, es impensable que en el mañana podamos producir con energías renovables la misma cantidad de energía que se genera hoy mediante la combustión del petróleo. La única solción posible es cambiar de mentalidad, realizando acciones como el reciclaje de nuestros residuos, la racionalización del consumo de agua y la reducción del uso del automóvil, pensando más en el futuro de todos aquellos de después de nosotros heredarán la Tierra.
"En el principio de los tiempos la basura no existía -señala el profesor de Gestión Ambiental Cristian Freís-. La vida se llevaba a cabo según las leyes de la naturaleza. Al crear la basura, el ser humano fue el primer animal en transgredir las leyes naturales".
"En los pueblos -añade Alfonso del Val, experto en la materia-, el modo de producción agrario no generaba más residuos que los producidos por el propio metabolismo de la alimentación humana y animal que, convertida en estiércol, se reciclaba cada año en forma de abono para la agricultura. Apenas se consumía otra agua que no fuera para bebida y para riego. El consumo de energía era escaso y de origen animal o vegetal. No existían apenas vertidos a los ríos ni emisiones contaminantes a la atmósfera. En los pueblos los objetos se hacían duraderos, se reciclaban y rara vez se abandonaban. Todo se aprovechaba".
El problema de la acumulación de residuos comienza con el surgimiento de las grandes ciudades, debido a que la elevada concentración de personas conlleva la necesidad de consumir grandes cantidades de recursos naturales. El sistema de producción industrial, basado en la creencia de que los recursos eran poco menos que inagotables, se marcó como objetivo fabricar cada vez más productos al menor coste posible.
La producción de basura de todo tipo -doméstica, electrónica, industrial- se ha incrementado de forma alarmante en los últimos veinte años en el llamado primer mundo; ya que según estadísticas de la Unión Europea, el volumen de basura municipal generado el Europa occidental ha crecido un 23% entre 1995 y 2003, alcanzando la media de 567 kilos de residuos por persona y año. En Estados Unidos -como casi en todo- se superan esas cifras, ya que un ciudadano nortemericano puede producir cerca de 800 kilos de basura al año.
La Eurocámara hace especial hincapié en la importancia del reciclaje, subrayando la necesidad de que todos los ciudadanos contribuyamos en esta labor. El consumo de energía desciende una cuarta parte por cada tonelada de papel elaborado mediante reciclaje, y no a partir de madera; además, la contaminación atmosférica experimenta una reducción de un 75%. Por todo ello, el reciclaje de papel, cartón y cristal es de vital importancia; sin embargo, los niveles de reciclado en los Estados Miembros oscilan todavía entre el 28 y el 53% para el papel y cartón, y entre un 21 y 70% en el caso del vidrio.

Las "tres R"

Ante la creciente acumulación de basuras, los expertos optan por una única solución: el reciclaje, dentro de un ciclo basado en las famosas "tres R".

REDUCIR: consiste en rechazar envases o empaquetados que no cumplan una función imprescindible desde el punto de vista de la conservación y la facilidad para el traslado o el consumo. Deberíamos ser cuidadosos con los productos denominados "de usar y tirar", incluso en los casos en que puedan parecer más necesarios (por ejemplo, las servilletas de papel o platos, vasos y cubiertos de plástico). Además, si realizamos la compra llevando nuestra propia bolsa o carrito, podríamos ahorrar el consumo de una gran cantidad de bolsas de plástico para transportar los alimentos.

REUTILIZAR los productos antes de que se conviertan en residuos, es decir, intentar sacarles todo su partido, en nuestras casas o retornándolos al circuito comercial en el que fueron adquiridos.

RECICLAR: devolver al ciclo productivo los materiales presentes en los residuos para que, tras un tratamiento, puedan incorporarse de nuevo al mismo proceso. Así se consigue no sólo evitar el deterioro medioambiental, sino también un considerable ahorro de materias primas y de energía.

Consejos para reciclar mejor

El reciclaje es, por tanto, sólo el tercer paso de una correcta gestión de los residuos urbanos. Antes de cuestionarnos en qué cubo tirar un desperdicio, habría que empezar por preguntarse si realmente no podemos reutilizar ese desecho para darle una "segunda oportunidad".
Es fundamental para un correcto reciclaje el depositar los residuos en el contenedor correcto para que pueda así ser reincorporado al ciclo productivo. La experta en medio ambiente Vanesa Sánchez nos ofrece esta pequeña guía para conocer qué debemos depositar en el contenedor de cada color:

Contenedor azul: para tirar papel, cuadernos, folios, cartón, envases de cartón, periódicos, revistas, hueveras de cartón, cajas de zapatos... No debemos depositar nunca papel de cocina manchado de aceite, tetrabriks, papel de aluminio, papel plastificado, etiquetas adhesivas, papel encerado o parafinado, etc. Asimismo es necesario evitar que el papel contenga grapas o plásticos.

Contenedor verde: para depositar botellas de vidrio, botes de cristal, envases de perfume, frascos... No introducir nunca: cristales rotos, vasos rotos, espejos, bombillas, cerámica, vajillas, vidrio armado, ladrillos, piedras, tarros de medicamentos, chapas o tapones.

Contenedor amarillo: destinado a depositar envases plásticos, tetrabriks, bolsas de plástico, botes de plástico, envases de yogures, latas de conservas, botes metálicos, aerosoles, papel de aluminio, bandejas de corcho blanco, envoltorios, papel transparente de envolver... No depositar nunca papel o cartón, botes de pintura, productos de informática, juguetes, tuberías de PVC o un CD.

Además, existen residuos peligrosos que por su alto poder contaminante no deben reciclarse en ninguno de los contenedores anteriormente mencionados, tales como pilas, medicamentos o envases de los mismos, móviles u otra basura tecnológica, electrodomésticos, bombillas fluorescentes, radiografías, aceite procedente de freír alimentos, etc. Existen lugares específicos para la recogida de algunos de estos productos, pero de no ser así deben ser depositados en el punto limpio más cercano a nuestra localidad.

3 comentarios:

Meninheira dijo...

Una entrada muy buena Alba :)

Estamos acostumbrados a tirar en vez de arreglar (o reciclar o reutilizar) y hay que cambiarlo.

Un besito

ekam dijo...

HOLA ALBY,a mi me gusta reciclar y por supuesto comprar lo menos posible.creo que falta el contenedor negro(organico)

ekam dijo...

Hola Alby me ha gustado mucho tu entrada. Creo que una de las cuestiones de que hay tanta basura es por que nos estamos volviendo muy vagetis.Por qjemplo en vez de hacernos un zumo natural es mas rapido comprarlo en tetabric asi que lo que produce el consumo es
¡¡¡basura!!! En los paises donde se produce mas basura es donde hay mas dinero.
Tendriamos que aprender a usar el dinero responsablemente.Ya que puede ser un arma mortifera.
un saludo , un tema muy interesante.
chao
Anuradha